La agricultura ecológica es un compendio de técnicas de producción agraria que fomentan la salud de los agroecosistemas, la diversidad biológica y el mantenimiento de los ciclos biológicos y los procesos naturales del suelo. Estos sistemas de agricultura ecológica se basan en el manejo y gestión de los ecosistemas, excluyendo el uso de insumos agrícolas externos. Excluye, por ejemplo, el uso de productos químicos de síntesis como fertilizantes, plaguicidas, antibióticos, etc., con el objetivo de preservar el medio ambiente, mantener o aumentar la fertilidad del suelo y proporcionar alimentos con todas sus propiedades naturales

La agricultura orgánica es un enfoque de la agricultura sostenible. Le distingue, reglamentada en virtud de diferentes leyes y programas de certificación, la prohibición de casi todos los insumos sintéticos (con excepciones, como por ejemplo las feromonas de los insectos) y la obligatoriedad de rotación de cultivos. Una etiqueta orgánica denota por lo tanto un proceso o método de producción, y no un producto.

Agricultura ecológica en la política agraria común

La PAC es uno de los numerosos planes y programas a nivel internacional que actualmente tratan de fomentar la producción ecológica en la agricultura mediante incentivos y subvenciones gestionadas por las administraciones públicas.

En las últimas reformas de la PAC se han incluido propuestas para “ecologizar” o “verdear” la agricultura en la Comisión Europea. La propuesta más reciente se ha basado en 2 pilares principales:

  1. En primer lugar la inclusión de “componente verde”, con ayudas directas a tres prácticas concretas: la diversificación de cultivos, el mantenimiento de pastos permanentes, y destinar un cierto porcentaje de la superficie agraria a finalidades ecológicas (como barbecho, bancales, superficie agraria forestada o franjas de protección). Además las superficies de agricultura ecológica certificada recibirán automáticamente esta ayuda. También contempla que las fincas ubicadas total o parcialmente en Zonas Natura 2000 reciben ayuda si aplican las prácticas anteriores.

  1. El segundo pilar está basado en el desarrollo rural, para lo cual las ayudas a las producciones agrarias ecológicas dejan de ser una medida agroambiental para ser consideradas entidades propiamente dichas.